Acaricié el collar del trébol, ya desgastado con el tiempo, hacía 6 años de aquella noche en la que colgó sobre mi cuello la primera vez. Muchas cosas han pasado desde entonces y nunca he dejado de sentirme tremendamente culpable por separarme de mi familia. Los veo cada quince días y les comparto de mi gran paga; cumplí nuestro sueño de sacarnos de pobres, pagando el precio de estar separados.
Estos años Siren me ha acompañado desde aquel día que tocamos juntos en la corte del rey. Desde entonces me ha cuidado como nadie… a veces, hasta sobreprotegido. Siento que algo sabe y no quiere que me entere, pero en otras ocasiones, es como si estuviera esperando alguna respuesta de mí. Es demasiado raro, la verdad.
-¿Qué tanto piensas? –dijo el susodicho que se encontraba a mi espalda, guardando su violín en el estuche que le correspondía.
-Nada, sólo recuerdo el día que tocamos en la corte por primera vez –le dije, dejando caer el dije sobre mi pecho.
–o—
-Estabas tan nervioso ese día –le contesté cargando el estuche que guardaba mi violin- pero tocaste TAN bien.
-eso es lo que dice todo mundo –dijo él poniéndose de pie impaciente- pero yo no lo siento así, lo bueno que el rey sí.
-¿Ya nos vamos a los cuartos? –dije mientras lo vi caminar hacia la puerta, sigue sin saber. Pero puedo sentirlo, en cualquier momento despertará y lo recordará todo. Él o su hermano. Tengo miedo de cuando eso suceda.
Maldigo la mala memoria que me ha acompañado todas las vidas. Ha causado que me persigan una y otra vez. ¡No soy el malo! No digo que ellos lo sean, pero las circunstancias del mundo en el que renacemos les hacen creer que así es…. Bueno, algunas veces sí lo he sido y llegué a ser un gran hijo de perra, pero ésta vez quiero ser bueno. Quiero demostrárselos a todos ellos antes de que recuerden sus vidas anteriores, antes de que recuerden el odio que le tienen a S. Al que no soy yo, pero es el alma que vive dentro de mí.
Me pregunto si alguno de los demás ya nos está buscando. Siempre ha sido igual, tenemos como un hilo astral que nos une vida tras vida, haciendo que nuestras existencias sean eternas aunque los cuerpos duren unos cuantos años. Me pregunto cuánto durará ésta historia y en qué nos involucraremos. He de confesar, que nunca había sido artista y de haberlo experimentado antes lo habría hecho desde mil vidas atrás.
-¿Tú qué tanto piensas? –Dijo él cuando se detuvo en la puerta de su cuarto, después de que recorrimos todo el largo pasillo del castillo en silencio. Cuando hace preguntas como esa es cuando mi intuición brinca diciéndome que en cualquier momento me saltará encima y tendré que empezar a correr, como en todas las otras vidas.
-En tiempos más atrás de cuando tocamos por primera vez aquí –fue todo lo que se me ocurrió contestar.
Comments (3)
Entonces el violinista es S!, siempre sospeche de él!!
Ah cabron…que buena estuvo esta, mi favorita hasta el momento de lo que llevamos. Y que decir del flashback y el cambio de narrativa de personaje a personaje. Ya le estoy agarrando gusto conforme los personajes se van desarrollando y S me tiene intrigado. Jo deberían preguntarle a la que inicio la temática de donde saco la trama…esta algo curioso y perturbarte.
valla al menos ya avanzamos en el timeline años y no horas como en el anterior ejercicio jajajajajajaja