Entrada #6: La amenaza Real

El pequeño entro a su habitación y yo me disponía a hacer lo mismo, pero, justo cuando me disponía hacer lo mismo, no sé porque, algo al final del corredor llamo mi atención. Rápidamente  gire mi cabeza en esa  dirección y solo pude ver la puerta que conectaba esta ala con el resto del castillo, la cual no se encontraba  muy lejos de nuestras habitaciones  entreabierta;  pude no haberle dado importancia de no ser por el pequeño pedazo de tela que sobresalía de la parte inferior  de la puerta. Disimule mi indiferencia a ese detalle,  abrí la puerta para entrar a mis aposentos  no si antes echar una  mirada  de reojo a  la puerta pude ver como los  bucles  rubios se  asomaban, mi suposición era cierta, nos habían estado espiando durante nuestra corta platica, o mejor dicho lo habían estado espiando.

Me detuve con el picaporte aun en mi mano izquierda, la puerta de mi alcoba entreabierta y dije con toda serenidad – Que pase usted también buenas noches su majestad-  acto seguido voltee hacia el  final del corredor donde puede ver que su cabeza rubia se volvía a escudar detrás de aquella pesada puerta  de madera que nos separaban  del resto del palacio.

-No sabía que los guardias le permitieran deambular  por aquí a estas horas  de la noche, mas si contamos que su  habitación  se encuentra  del otro lado del castillo- sonreí  con  un poco de  malicia por el hecho de haberla  descubierto. Ella al ver  que  su juego de espías había fracasado se aventuro a salir poco a poco, con una expresión de  ingenuidad  y  miedo, en  ese camisón de seda con finos bordados que solo alguien de la realeza o de grandes recursos podría poseer –No podía dormir, decidí dar un pequeño paseo, y me llamó la atención ver que luz en esta parte del castillo- Dijo ella con una voz quebradiza  y al cabeza  agachada.

Yo sabía que eso era mentira, ya que, no era la primera vez que la había visto  espiándonos antes de retirarnos a nuestros aposentos, pero si la primera vez en que la enfrentaba,   las veces anteriores la ignore, creo que ya estaba cansado de aquel jueguito, pero lo más importante era que sabía que no era a mí a quien espiaba.

Así era desde aquel día en que nos presentamos en el recital, o mejor dicho en nuestro debut ante el rey, ella no lo dejaba  de observarlo de arriba abajo, muy probablemente por eso fuimos contratado, tal vez por un simple caprichito de una adolescente (en ese entonces) mimada. Pero  lo que jamás pude comprender era como se las ingeniaba para escapar, pues  todas las noches un par de guardias  resguardaban su habitación además de que simpre estaba acompañada de aquella mujer gorda, Lenna, que la hacía de su chaperona.

-¡ho! Bien, espero que  pueda recuperar sueño- le conteste, mientras  sonreía en forma burlona  pero discreta –Con su permiso, me retiro a descansar- le dije  y realice una pequeña reverencia, justo me levantaba  cuando al quedar mis ojo en frente de los suyos  me quede petrificado …  pude ver más allá de su mirada, tímida e insegura ¡era ella…o él!, no se hace mucho que perdimos recuerdos de nuestros géneros originales.

-¿Le pasa algo señor Siren?- pregunto con extrañeza. En ese momento salí de mi trance y decidí hacer una  rápida salida –si, si su alteza… es decir no, no pasa nada…, ahora si disculpa como le dije, debo regresar a mis aposentos pues  hoy fue  un día extenúate-  me quede observándola de nuevo, esperando su aprobación; no debía hacer movimientos bruscos o levantar  sospechas –Si, adelante señor Siren, pase usted y buenas noches-.

Rápidamente di media vuelta  y con gran desesperación intente abrir la puerta de mi cuarto lo más rápido posible, pero mis nervios me traicionaban, entre a mi cuarto y cerré la puerta rápidamente, mientras tomaba un respiro, golpearon suavemente, la abrí un poco, lo suficiente para poder observar quien se encontraba del  otro lado. Era ella nuevamente, ahora con un pequeño sobre en sus  manos, así que abrí completamente la puerta –si, su majestad ¿en qué le puedo serviros ahora?- ella  extendió los  brazos  y me entrego  el pequeño sobre que sostenía en las manos – ¿Podrías dárselo a Lennard cuando lo  veas por favor?- Con una mirada ya más serena, le sonreí y conteste –Con todo gusto su señoría, veré que él la reciba la próxima vez que lo vea, buenas noches de nuevo- cerré la puerta  me recargue  en ella, con la carta en la mano, cerré el puño y la arroje a la basura.

<<Debo actuar rápido, se están reuniendo, como pude ser tan ciego para no verlo todos estos años>> pensé. Ya era demasiado malo que esos  dos  hubieran nacido como hermanos, no debía dejar  que  sus caminos se  juntaran  antes de terminar mi plan o la historia volvería a repetirse, pero, ¿Cómo?

Comments (2)

  1. Sybelle wrote::

    Ohhhh entonces, Siren no es realmente malo no?, y yo siempre sospeche de la pequeña princesita, bueno no no es cierto, pero me gusto, very nice

    Saturday, June 5, 2010 at 9:16 pm #
  2. D.Schneider wrote::

    Solo puedo decir que me agrada la palabra aposentos…es cool.
    Jajajaja muy bueno alfie, disculpa que me tardara tanto en leer.
    Por cierto se te olvido poner el numero de la entrada en el titulo.

    Tuesday, June 8, 2010 at 3:26 pm #