El pequeño entro a su habitación y yo me disponía a hacer lo mismo, pero, justo cuando me disponía hacer lo mismo, no sé porque, algo al final del corredor llamo mi atención. Rápidamente gire mi cabeza en esa dirección y solo pude ver la puerta que conectaba esta ala con el resto del castillo, la cual no se encontraba muy lejos de nuestras habitaciones entreabierta; pude no haberle dado importancia de no ser por el pequeño pedazo de tela que sobresalía de la parte inferior de la puerta. Disimule mi indiferencia a ese detalle, abrí la puerta para entrar a mis aposentos no si antes echar una mirada de reojo a la puerta pude ver como los bucles rubios se asomaban, mi suposición era cierta, nos habían estado espiando durante nuestra corta platica, o mejor dicho lo habían estado espiando.
Me detuve con el picaporte aun en mi mano izquierda, la puerta de mi alcoba entreabierta y dije con toda serenidad – Que pase usted también buenas noches su majestad- acto seguido voltee hacia el final del corredor donde puede ver que su cabeza rubia se volvía a escudar detrás de aquella pesada puerta de madera que nos separaban del resto del palacio.
-No sabía que los guardias le permitieran deambular por aquí a estas horas de la noche, mas si contamos que su habitación se encuentra del otro lado del castillo- sonreí con un poco de malicia por el hecho de haberla descubierto. Ella al ver que su juego de espías había fracasado se aventuro a salir poco a poco, con una expresión de ingenuidad y miedo, en ese camisón de seda con finos bordados que solo alguien de la realeza o de grandes recursos podría poseer –No podía dormir, decidí dar un pequeño paseo, y me llamó la atención ver que luz en esta parte del castillo- Dijo ella con una voz quebradiza y al cabeza agachada.
Yo sabía que eso era mentira, ya que, no era la primera vez que la había visto espiándonos antes de retirarnos a nuestros aposentos, pero si la primera vez en que la enfrentaba, las veces anteriores la ignore, creo que ya estaba cansado de aquel jueguito, pero lo más importante era que sabía que no era a mí a quien espiaba.
Así era desde aquel día en que nos presentamos en el recital, o mejor dicho en nuestro debut ante el rey, ella no lo dejaba de observarlo de arriba abajo, muy probablemente por eso fuimos contratado, tal vez por un simple caprichito de una adolescente (en ese entonces) mimada. Pero lo que jamás pude comprender era como se las ingeniaba para escapar, pues todas las noches un par de guardias resguardaban su habitación además de que simpre estaba acompañada de aquella mujer gorda, Lenna, que la hacía de su chaperona.
-¡ho! Bien, espero que pueda recuperar sueño- le conteste, mientras sonreía en forma burlona pero discreta –Con su permiso, me retiro a descansar- le dije y realice una pequeña reverencia, justo me levantaba cuando al quedar mis ojo en frente de los suyos me quede petrificado … pude ver más allá de su mirada, tímida e insegura ¡era ella…o él!, no se hace mucho que perdimos recuerdos de nuestros géneros originales.
-¿Le pasa algo señor Siren?- pregunto con extrañeza. En ese momento salí de mi trance y decidí hacer una rápida salida –si, si su alteza… es decir no, no pasa nada…, ahora si disculpa como le dije, debo regresar a mis aposentos pues hoy fue un día extenúate- me quede observándola de nuevo, esperando su aprobación; no debía hacer movimientos bruscos o levantar sospechas –Si, adelante señor Siren, pase usted y buenas noches-.
Rápidamente di media vuelta y con gran desesperación intente abrir la puerta de mi cuarto lo más rápido posible, pero mis nervios me traicionaban, entre a mi cuarto y cerré la puerta rápidamente, mientras tomaba un respiro, golpearon suavemente, la abrí un poco, lo suficiente para poder observar quien se encontraba del otro lado. Era ella nuevamente, ahora con un pequeño sobre en sus manos, así que abrí completamente la puerta –si, su majestad ¿en qué le puedo serviros ahora?- ella extendió los brazos y me entrego el pequeño sobre que sostenía en las manos – ¿Podrías dárselo a Lennard cuando lo veas por favor?- Con una mirada ya más serena, le sonreí y conteste –Con todo gusto su señoría, veré que él la reciba la próxima vez que lo vea, buenas noches de nuevo- cerré la puerta me recargue en ella, con la carta en la mano, cerré el puño y la arroje a la basura.
<<Debo actuar rápido, se están reuniendo, como pude ser tan ciego para no verlo todos estos años>> pensé. Ya era demasiado malo que esos dos hubieran nacido como hermanos, no debía dejar que sus caminos se juntaran antes de terminar mi plan o la historia volvería a repetirse, pero, ¿Cómo?
Comments (2)
Ohhhh entonces, Siren no es realmente malo no?, y yo siempre sospeche de la pequeña princesita, bueno no no es cierto, pero me gusto, very nice
Solo puedo decir que me agrada la palabra aposentos…es cool.
Jajajaja muy bueno alfie, disculpa que me tardara tanto en leer.
Por cierto se te olvido poner el numero de la entrada en el titulo.