No sé por qué no tomé en cuenta que los demás podrían haber despertado ya. Que los demás recordaban todo. Que los demás podían ya odiarme por todas mis vidas pasadas. ¡Maldita S que se tuerce y se arrastra, siseando lo peor!
Es, de todas la letras, la más terrible de soportar. O de menos eso quiero creer.
Le había enseñado a Lennard todo lo que sabía de las vidas anteriores, esperando (sin explicar demasiado sobre mis vidas pasadas) que entendiera que no tenía la intención alguna de ser malo, que no quería seguir el camino de la Serpiente. Todo esto esperando que no despertara antes de lograr que se encariñara conmigo lo suficiente para que, cuando recuerde todas sus vidas, me crea que ésta vida soy diferente. Con alguien que me apoye quizá sea más fácil convencer a los demás antes de que sea demasiado tarde.
No sé si deba escribir esto, pero creo que Úrsula sabe algo. O lo siente. Quizá sea una de las letras, al peligrosa U. El tiempo se me está acabando y no termino con lo que quiero lograr para salvar mi vida. Hace unos días a Lennard le llegó una carta de su hermano de que vendría al castillo a visitarnos junto con un fulano que casi casi puedo asegurar que es G. Que tenía algo muy importante que decirle en persona, antes de que sucediera lo peor. Eso es lo que me hace creer que ellos han despertado ya. No sé con qué cara verlos cuando lleguen, especialmente cuando en su carta le piden que desconfíe de todo lo que yo pueda decirles. Dios… al paso que va, tendré que empezar a correr y huir de nuevo.
No quiero correr.
Ya no quiero correr.
Quiero continuar con mi música que amo.
No quiero matar a nadie.
No quiero pasar por el camino de sangre de nuevo.
Por favor.
Una carroza llegó a las puertas del castillo. Desde nuestra habitación se alcanzaba ver como se estacionaba frente a la entrada. Hormiguitas salían de él. Llamé a Lennard preguntándole si ellos eran las visitas que esperábamos. Pero dijo que no.
Desconcertados, corrimos por los pasillos, escaleras y puertas que nos separaban de aquellos desconocidos. Hasta estar a unos metros de ellos. Uno de los mayordomos lo estaban encaminando hasta con la princesa. Eran dos personas bastante diferentes: una mujer que seguramente permanecía a la realeza de otro país y el otro era claramente un vagabundo al que ella le había prestado un saco para tapar sus partes que no teníamos por qué tener la desgracia de ver.
Nos cruzamos unos pasillos después, pero nos se detuvieron la mujer me miró como una punzada y su boca deletreó “ese” en silencio y continuo su camino sin decir nada más.
Entraron en el salón de juntas donde Úrsula estaba y tardaron horas en salir. Estuvimos sentados cerca, esperando saber quiénes eran (y a la defensiva de tener que salir corriendo).
Cuando anocheció, las puertas se abrieron…
Comments (2)
¡Que cortita está la entrada! ¡Eso es injusto! Me pregunto si las intencioens de S serán sinceras, y si los demás le creerán. Y me contesto que alguna de las dos respuestas debe ser “no” para que la historia funcione, pero… ¿cual?
Y pronto estarán todos juntos, creo que esto terminará en sangre y locura, yey!!