Índice
1.2.1 – La maldición de la aurora, por Wordbender, continuación a 1.2 – Noticias para la aldea de Tonchi
1.2.2 – Esperanza, por Yueni, continuación a 1.2 – Noticias para la aldea de Tonchi
1.2.3 – La noche que sangró la luna, por Bobby, continuación a 1.2 – Noticias para la aldea de Tonchi
1.2.1 – La Maldición de la Aurora
Por Wordbender
Cuando Noatak escuchó aquellas palabras de boca de la anciana estuvo a punto de desmayarse de nuevo. Y con justa razón, pensaba ella. Quizo abrir la boca, escupir palabras que dijeran que podría hacer algo al respecto… pero el miedo la tenía paralizada.
Por muchos años había escuchado leyendas sobre los demonios rojos. Estas historias la habían acompañado toda su niñez, como el compañero grosero que te molesta todos los días. Inolvidables, siempre temiendo que no se aparecieran cruzando algún sembradío o en cualquiera de sus sueños por las noches.
Desde que supieron que ella sería la nueva danzante del ritual para la aurora, los sabios de la aldea se habían enfocado en contarle toda la historia detrás del ritual que, por destino, estaba atada a realizar una y otra vez. En otros tiempos la gente vivía en cuevas, sin esperanzas de salir al campo libre habitado por colosos peludos y rojos que podían matarte con sólo un zarpazo. Los humanos sin embargo, con ayuda de su astucia se escabullían entre los bosques para conseguir comida y provisiones para sus pueblos. La gente rezaba todos los días a la gran energía del planeta, pidiéndole ayuda, un pequeño empujón que los dejara salir de la oscuridad y poder vivir bajo el sol. Tiempo después, un joven dijo haberse encontrado a un ser hecho de luz y que este ser le había enseñado a usar su nombre para crear cosas. Que su nombre significaba “el creador de milagros” y que con ello podría transmitirle la sabiduría que su pueblo pedía.
Gracias a su habilidad, la construcción de un pueblo fuera de las cavernas fue posible. El chico se convirtió en el gobernante de aquella ciudad y les enseñó a todos a seguir el don que se encuentra detrás de su nombre. A partir de ese día, los bebes empezaron a tener nombres predestinados a cumplir con algún mágico propósito y la gente era feliz.
Todo fue lindo hasta el día que las bestias entraron a la ciudad y mataron al rey que en su apogeo se creía ya inmortal.
El pueblo furioso utilizó todos sus dones para matar cuanta bestia pudo y la matanza se encarneció hasta que el ser de luz apareció de nuevo entre la sangre y los muertos encandilando a todos los contrincantes causando que dejaran de pelear. Furioso , les gritó a los humanos que no les había regalado tan don para que mataran a los diferentes a ellos, que por ello merecían un castigo. El cual era perder un trozo de su vida cada que ejercieran sus artes mágicas; el trozo dependería de qué tan grande era la magia que efectuaran y qué tanta energía le robaran al planeta para llevarla a cabo. Más que un castigo, era un pago justo, se dijo a sí mismo el ser de luz antes de dirigirse a los pocos sobrevivientes de las bestias rojas a quienes regañó por meterse en territorios que no eran suyos, que tenían que aprender a compartir el mundo con las demás razas del planeta o terminarían por desaparecer, como estuvieron por hacerlo si no hubiera intervenido.
Las bestias por su puesto quedaron molestas y prometieron vengarse algún día con la amenaza de regresar por el territorio que fue suyo. Pocos años después, el ser de luz apareció muerto a las afueras del pueblo, recordándoles a los del pueblo que las bestias todavía existían. Sólo esperaban el momento preciso para cobrar su venganza sobre los humanos.
Desde entonces, la sacerdotisa de la aurora existe.
Siempre, cuando la anciana empezaba a sentir como su vida estaba por terminarse, una pequeña recibía el nombre de la aurora y era entrenada para seguir con la misión de proveerles la abundancia y la paz a la aldea. Sólo había otro pequeño problema, el olor que desprendía la energía de aquel ritual… era como un llamado a comer para las bestias.
1.2.2 – Esperanza
Por Yueni
Las miradas de todos en la tribu eran una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado la alegría y alivio por la mejor cosecha que había tocado en las últimas lunas; la tristeza y agonía por los pescadores caídos, la pérdida de seres queridos, familias rotas; por último, el terror y la negación ante la idea del regreso de los Adlet.
El conocimiento de los Adlet era tan añejo que había pasado a ser una leyenda. La historia se mantenía viva por medio de las canciones de los trovadores y las historias de los abuelos; pero uno creía que eran sólo cuentos, yo pensaba que eran sólo cuentos. Pero si el oráculo dice que las palabras de Nilak son verdaderas no hay nadie más que lo dude.
– ¡Lucharemos contra ellos! – Alzó la voz uno de los cazadores, sintiendo el compromiso en su lanza de defender a la tribu.
– ¡Lucharemos, por supuesto! – Dijo el herrero, tratando de demostrar valor en su voz para darle coraje a los demás, poniendo a disposición su profesión.
Se escucharon murmullos y cotilleos, la gente comenzaba a opinar en desorden hasta que el oráculo alzó la voz.
– La historia nos cuenta cómo nuestros antepasados perecieron en su mayoría en las llamas de los Aldet. No debemos precipitarnos. Las mejores armas del herrero, con las habilidades del mejor cazador… no serán suficientes.
Ahora el temor y el nerviosismo eran el sentimiento predominante entre todos nosotros. Me sentí inútil. Mis habilidades no servían de nada en esta situación. Cerré los ojos con fuerza en la impotencia y sentí la mano de Akki sobre mis puños. Cruzamos miradas y traté de relajarme. Entre murmullos y sollozos escuché quienes proponían huir, viajar hacia las montañas.
Un hombre alto y corpulento, quien dirige las cacerías y grupos de búsqueda y exploración, subió junto al oráculo para tomar la voz.
– No hay que temer – Dijo con voz firme – Propongo que por ahora vayamos a nuestros hogares mientras los mayores nos reunimos para hablar con el oráculo sobre las posibles acciones a tomar. Todo empeorará si perdemos la calma.
Dicho lo anterior se dirigió hacia la anciana quien, sin añadir palabras, asintió dando su aprobación a la propuesta. Todos nos dispersamos.
No es sencillo continuar con la rutina con una preocupación tan grande. Los niños no salen a correr, nadie se acerca al río sin escolta, hay vigilantes día y noche. Un centinela da aviso cada hora de que todo está sereno y uno se calma por unos minutos tras escucharlo.
– No deberías estar esforzándote tanto, aún te encuentras muy débil.
– Todos necesitamos distracción Akki, no puedes dejarme encerrada en casa alimentando la imaginación de que algo fatal nos suceda a todos.
No supo que más decir. No estaba de acuerdo en que le acompañara a recolectar manzanas aunque fuera en los árboles más próximos a la tribu.
– Bien, creo que con eso es suficiente para el festejo de esta noche.
– ¿Aún habrá festejo? – Pensé que se habría cancelado todo con lo sucedido.
– No puedes darás una parte de tu alma sin recibir nada a cambio. El oráculo dice que debemos darle importancia a las cosas buenas para no agobiarnos con las malas. Claro, habrá medidas de seguridad.
Nos acercamos a la aldea. Hay mucha gente fuera de la choza del oráculo, donde se han reunido los líderes de las familias para discutir la situación. Alguien grita, ¿qué sucede?
– ¡Por favor, oráculo, es la mejor solución! – Conozco esa voz… es mi hermana.
La anciana abre por fin abre.
– Hija, es muy arriesgado, ¿estás segura que quieres poner a tu hijo en esa situación?
– No es decisión mía, he recibido el llamado de los ancestros, es su destino – Dijo mientras acariciaba en el vientre al niño por nacer.
Akki y yo nos quedamos sin palabras al comprender lo que sucedía. Nadie tuvo que explicarnos nada. Todo dependerá del nombre de mi sobrino.
1.2.3 – La Noche Que Sangró La Luna
Por Bobby
Hace más de 20 años que deje la aldea la misma noche en que mi única familiar sacrifico lo que le quedaba de alma para que la aldea sobreviviera a otra nevada y como la despidieron que fue lo que hicieron solo la sepultaron en un bloque de hielo.
Pero esta noche mis hermanos y yo avanzaremos sobre de ellos la luna esta en lo más alto y esta noche es roja como la sangre que correrá, el pelaje color carmesí esta creciendo en mis brazos mi hermana se está levantando es la hora, yo Salmar tomare sus almas.
- Prepárense mis hermanos esta noche cazaremos a los adoradores del Aura, nuestra señora de la Luna así lo exige.
El viento soplo con fuerza el resto de la noche estábamos a una luna de la tribu, viajamos a marchas forzadas la sed por la energía vital nos estaba consumiendo pero para eso teníamos a los incursores.
Hacía varias noches una patrulla de incursores había regresado con esclavos nuestro alimento, tenemos que mantenerlos con vida y con ánimo sin la fortaleza de un espíritu saludable pereceríamos, por eso ella viaja con ellos como si fuera otro de los prisioneros.
Ella la dueña de mi helado corazón sus blancas manos ayudan y cuidan de los heridos, tontos no sé qué es lo que provoco su despertar pero estoy seguro de que se arrepentirán de levantarla, de provocarla y yo estaré hay listo para terminar con la helada prisión de mi hermana.
-o-
Ella a decidido que viaje con un pequeño grupo que vigilemos la tribu algo ocurre, las cosas no han ido bien desde que los hermanos perdieron el control y masacraron a esos cazadores.
-Estoy seguro que mienten cuando dicen q los mataron a todos pero ella es la que decide…
Mis hombres son leales.
- !por el momento lo mejor es obedecer llegara mi momento llegara mi hora¡
Algo pasa en la Tribu se está reuniendo en el viejo altar a muchos no los conozco pero a otros los re cuerdo bien, ese olor esa forma de caminar si no cabe duda hay estas mi pequeño hermano AKKI si ese eres tu formidable.
- Cuanto tiempo no siento a mama y a papa cerca…
…un momento, que es este sentimiento q emana de ti pequeño Akki…
Es extraño nos estamos alimentando de las personas a esta distancia sus miedos deben ser fuertes es el único modo de saborear su espíritu sin devorar un trozo de su carne o su sangre.
- jajajajaja, Sabes que he vuelto no es así pequeño hermano.
Skila se endereza rápidamente y me señala la tienda a la que se dirige Akki y la Anciana Bruja, porque no lo note antes, no me cabe duda la doncella, el sacrificio que hacen estos inútiles a su aurora con el afán de vivir más y cómodamente, su holgazanería me enferma.
- Ser capaces de hacer un sacrificio humano y llamarnos Adlet.
Los hermanos reaccionan y el cielo también las nubes se están alejando esta noche la luna clama su agonía esta noche el frio se dejara de sentir, para su desgracia esta noche, mi amada estará lista para atacar.
- Salmar – dice la hembra Sakky – la doncella mírala junto a ella, el pequeño anciano es un sobreviviente el sabe que estamos aquí.
La ira hiso arder mi sangre la furia devoro el miedo de los aldeanos más cercanos que cayeron inconscientes, teníamos que suspender la caza y avisarle “Ella”.
La Aldea ahora tiene un rastreador eso solo prolongara su agonía no me detendré ni la manada lo hará seguimos aquí con ellos aun que nos den por muertos y deseamos que se nos unan Luna esta ofendida por eso tomo a mi pequeña hermana.
La doncella de Hielo, tomara sus vidas y la aurora esta muy lejos de llegar para poder salvarlos, pero por esta noche, por esta noche.
-Vámonos, solo venimos a vigilar y ahora tenemos algo que informar por esta noche pueden dormir en paz.