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Entrada #6: Silencio

-…llamada Emily, que al parecer sólo contesta cuando se le da la gana, ah no, perdón, cuando “puede”, me dijo que corriera lo más rápido que pudiera. ¿En verdad crees que no voy a creer nada?

Hubo un momento de silencio que, aunque sólo fueron unos segundos, me parecieron una maldita eternidad.

-Está bien, está bien. –dijo finalmente la chica. –Soy tu hermana.

En ese momento me detuve, dejé de correr. -¿Qué?

-Que soy tu hermana.

-Yo no tengo hermanas.

-Sí, bueno, esta es la parte difícil de creer. Soy quien hubiera sido tu hermana si papá no los hubiera dejado a ti y a mamá hace 5 años.

Creo que al escuchar eso un pedazo de mi cerebro sufrió de una embolia. – Si papá no… ¿¡qué?! ¡¿De qué coño estás hablando?! Eso ni siquiera tiene sentido!

-Eso es lo que tú crees. Mira, es algo muy… difícil de creer, pero tienes que escucharme, sí? Fuera de tu realidad consciente está otro plano, al que nosotros le llamamos “El Hubiera”. Ahí es donde van todos los posibles futuros que no se hicieron realidad porque tomaste alguna decisión que los borró de tu línea de vida. Yo… yo soy uno de ellos. Bueno, no soy de TU línea de vida, soy de la de mamá y papá. Somos sombras de la gente que habita tu mundo porque nunca pudimos nacer.

Seguí parado ahí, sin moverme, tratando de procesar lo que Emily me estaba diciendo. ¿Sombras?

–Entonces… ¿en donde tú vives papá no nos dejó?

-No, no lo hizo, y yo nací, pero yo no existo para ti. Se supone que no podemos hablar con ustedes, porque no somos “reales” de acuerdo a sus estúpidas concepciones científicas del mundo, pero algo está haciendo que entremos en tu mundo, aunque no sabemos con exactitud qué.

-Espera, espera. Esto… esto es demasiado, ¿sí? Déjame… deja de hablar por un instante…

-Está bien, James… perdón.

Recargué mis manos sobre mis rodillas, inclinándome hacia adelante. Estaba mareado, eran demasiadas cosas para una sola noche. Mi cabeza parecía una tormenta en altamar, intentaba hacer que lo que Emily me estaba contando cupiera en mi cerebro, pero me tomó demasiado tiempo el procesar esta información.

-Mamá… a mamá se la llevaron…

-Al Hubiera, sí.

-Entonces… ¿Magician viene ahí también?

-No lo sé, James, hay muchas cosas que tengo que encontrar y descubrir, como el cómo ese tipo logró hacer contacto físico contigo, y cómo es que está usando nuestro plano para afectar al tuyo. Pero esto no lo puedo hacer sin tu ayud…–

Entonces dejé de escuchar su voz, por un segundo, como si fuera una transmisión de radio y se estuviera interrumpiendo.

-¡Dem…s! E… mos per… do con…cto! James!! ¿M… yes?

-Emily! Emily no te oigo bien!

-Es… rrándose, J… s…cucha! T…nes que …jarte lo más q… das de aquí!

-N-no te entiendo, Emily!

-…OLO CORRE, JAMES.

-Por qué?!

-…HÍ VIENE.

-EMILY!?

Silencio.

Por unos segundos no pude escuchar nada de nuevo. Estaba sólo en las calles, sin más ruido que el del viento soplando de cuando en cuando. Un escalofrío recorrió mi espalda, no había nadie. Nada. Empecé a mirar desesperadamente a todas partes, temblando de miedo.

-Emily… Emily, háblame…por favor…- dije con la voz entrecortada, pero no hubo respuesta. Entonces comencé a caminar, muy lentamente, por la calle desolada. ¿Por qué no había nadie? No era ni tan temprano ni tan tarde como para que nadie saliera de sus casas, ¿verdad? Y todas las luces del alumbrado público estaban fundidas. Apagadas. No había nada de luz más que la de la luna y el cielo pálido de ese momento justo antes del amanecer.

Entonces, el Sol empezó a salir. Muy lentamente el pavimento empezó a teñirse de color naranja mientras el cielo se volvía púrpura. Mi sombra empezó a crecer frente a mi, el sol a mi espalda, y empezó a tomar forma, y a…